Creo que es por todos sabido que la adolescencia no es una etapa fácil. Las hormonas están disparadas, como locas y no siempre es fácil gestionar los cambios. Ni para los adolescentes que la viven ni para los padres que la sufren.
Los cambios no son solamente físicos, sino psicológicos y emocionales. Estos últimos cambios son los más difíciles de gestionar y comprender: cambios de humor, pensamientos negativos, inseguridad... Toda una serie de emociones que hacen estos jóvenes, que hasta hace bien poco eran niños, se tengan que enfrentar a un mundo que muchas veces creen que les va grande.




