miércoles, 28 de noviembre de 2012

Reseña: "Memorias de un enterrador. Libro Primero", Francisco Belmonte


¡Buenas tardes!

De muertos y sus vidas os vengo a hablar hoy, pero no de zombies, si no de muertos reales, de los que hay a puñados en todos los cementerios del mundo. Algunos tuvieron una buena vida, otros no tanto... 

"Llevo 20 años en el oficio... Y más de 15.000 muertos a mis espaldas...
Esta es mi historia. Bueno, y la suya...".


Así nos presenta Francisco Belmonte su novela. De una forma tan breve que no estamos muy seguros con qué nos vamos a encontrar. Ficción pensaba yo. Pero no, Francisco Belmonte es enterrador, sepulturero, de verdad, de toda la vida. Con 17 años empezó en el oficio y durante estos 20 años ha estado en más de 15.000 entierros ¡ahí es nada! Y durante todo este tiempo ha presenciado de todo, pero sobre todo, dolor, mucho dolor. Y de ese dolor, de esas almas desgarradas por la pena, de esos muertos y su historia nos habla nuestro sepulturero.

"-¡La señora Juana le ha cortado el cuello al hijo del taxista!

-¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! ¡Estás bromeando…!

-¡Le ha rebanado el pescuezo al hijo del taxista! –confirmó el mudo sin pestañear, gritando-. ¡Y ha tirado el cuchillo al tejado…!"

Así empieza una de las historias que Francisco nos da a conocer. La de una mujer que perdió a su hijita y que no supo vivir sin ella. Que se pasó un mes entero, casi todo el día, junto a la tumba de la pequeña, y meses después decidió llevar a cabo su venganza... Y terminó en la cárcel... Y el marido llevó la pena como pudo o supo... y el otro hijo también salió adelante como pudo... o como mal pudo... Un atropello, una muerte y muchas vidas destrozadas.


Pero no es la única historia, también está el octogenario legionario, que se pasó la vida delante de la tumba de su hija. Que luchó en mil guerras y esquivó a la muerte otras tantas veces. Qué cuidó a un niño como si fuese su hijo, que amó a una mujer y se casó con otra... y que, por fin, descansó en paz junto a su amada hija.

Y más, y más vidas truncadas, que terminan a dos metros bajo tierra.

Pero no solo los muertos tienen sus historias, el cementerio también la tiene. Una larga historia, de siglos. Con su Árbol del Ahorcado, sus generaciones de sepultureros con sus esposas e hijos, con sus cotilleos y trapicheos. Con diarios encontrados que narran la pena y la desesperación de una guerra sin sentido.

Sin duda, un libro recomendable que te deja con la ganas de saber más, de conocer un poquito más de esas vidas tocadas por la muerte y de aquellos que la viven cada día de cerca y que intentan que no les afecte porque es trabajo, solo trabajo, pero que se implican y lo sufren.


Si queréis saber más sobre Francisco Belmonte y su obra os invito a pasar por su blog. Y si queréis leer este primer volumen de esta serie de "Memorias de un Enterrador", podéis hacerlo en Amazon.

Saludos y felices lecturas

8 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por tu reseña. Quedo en deuda. Nos encontraremos por el camino...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por enviarme tu libro y haber podido así "vivir" estas historias.

      Eliminar
  2. Me parece muy triste, pero certero, seguro que merece la pena. Un besazo!

    ResponderEliminar
  3. Curiosa historia la que nos traes hoy. Cuando vi la frase que nos pones al principio más que en un enterrador pensé en un forense. Tiene buena pinta, parece que merece la pena.

    Un beso shakiano!!!

    ResponderEliminar
  4. Pues no se, llevo tiempo detrás sin decidirme del todo. No por el tipo de libro, sino por la cantidad que vayan detrás..
    Besos

    ResponderEliminar
  5. Me parece que cuando acabe con el de Lorenzo Silva, me pongo con este. ¡Gracias!

    ResponderEliminar
  6. El libro parece interesante, aunque yo no creo que lo lea. Los cementerios y los muertos no van mucho conmigo.
    Besos

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...