11/4/18

Reseña: "¡Bienvenido a Bordo!", Ana Caravaca

Sufro de claustrofobia y apenas sé nadar así que un crucero no es, precisamente, mi ideal de  vacaciones y mucho menos después de haber leído ¡Bienvenido a Bordo! de Ana Caravaca.



Nº de páginas: 120 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: ALTERA 2005 
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788416645947

⇆⇆⇆⇆⇆⇆⇆⇆⇆⇆⇆⇆⇆⇆⇆

  ¡BIENVENIDO A BORDO! es una invitación a conocer los entresijos de un crucero de lujo y cómo trascurre la vida a bordo de un sitio tan singular. Debido a que los médicos —como otros profesionales— en España no estamos muy reconocidos ni pagados, quise vivir mi propio sueño americano y marché a trabajar a uno de los barcos de pasajeros más grandes del mundo. Allí empecé a escribir un diario para poder sobrellevar la tremenda soledad que me invadió en su interior, creando, sin querer, un manuscrito en el que reflejaba la palpitante lucha de clases, el sacrificio vital por llevar dinero a casa y el ansia por ganar cuanto más dinero mejor, a costa de dejar a un lado a los amigos, la familia, la salud y, en ocasiones, hasta la propia vida. 

Todo ello sucede después de haber leído a Foster Wallace y su Algo supuestamente divertido que nunca más volveré a hacer, en el que narraba el día a día de un pasajero en un crucero de este tipo. La gran diferencia es que él nunca pudo acceder a la zona de tripulantes y yo sí. Por este motivo, me propuse darle continuidad a su relato y expresar cómo se vive «al otro lado». Si alguna vez pensó que trabajar a bordo de un crucero era sinónimo de ganar dinero fácil, a lo largo de este libro descubrirá la realidad. Si siente curiosidad por saber cómo trascurre la vida en esta «gran máquina de felicidad», quedará boquiabierto al descubrir algunos aspectos de lo que esconde un crucero de lujo y su coste humano.

Cuando vamos de vacaciones solemos ver tan solo la parte bonita del hotel, de los restaurantes, de la casa de campo... No conocemos (ni queremos) saber cómo funciona la maquinaria (los trabajadores, los turnos, los contratos...) porque estamos de vacaciones y queremos pasarlo bien. 

Pero la Doctora Caravaca tuvo que ir a un crucero pero no para disfrutar sino para trabajar, así que durante cuatro meses sufrió en sus carnes el funcionamiento de esa maquinaria.




Si os soy sincera, no apostaba mucho a me gustara esta novela ya que no es una novela al uso con su presentación, nudo y desenlace. No hay misterios que resolver, no hay personajes que evolucionen a lo largo de la historia, de hecho no hay una historia propiamente. Pero me ha sorprendido porque sí me ha gustado.

La autora en primera persona va narrando sus experiencias desde el momento en el que encuentra el trabajo (o más bien el trabajo la encuentra a ella) hasta que vuelve a su casa después de cuatro meses en el crucero. Nos habla de las diferencias entre empleados de más nivel y las de menos, los condiciones en las que viven dichos empleados, de las normas de la empresa, de las obligaciones contraídas por los empleados... Para mi, de todo lo que explica Ana Caravaca, lo peor es lo de trabajar-vivir encerrada durante tantos meses en las tripas de un gran barco ya que según el trabajo desempeñado menos posibilidades de salir del barco tendrás y más horas trabajarás. 

Ana nos presenta a unos trabajadores explotados con eternos turnos de trabajo, con la amenaza siempre presente de "si no haces esto, te echan de trabajo y tienes que pagarte tú el billete de vuelta a casa", durmiendo en minúsculas habitaciones compartidas, teniendo que trabajar lesionados... Por su puesto, luego están los amiguismos entre jefes y empleados (y su tú no eres amigo ya sabes que te quedarás sin comisiones, sin días de fiesta...).

La novela es cortita y se lee con facilitad, además Ana tiene una forma muy amena y gráfica de explicar los "intrínculis" del crucero.

Hasta ahora, cuando pensaba en crucero, siempre, siempre, siempre me venía la cabeza la serie "Vacaciones en el Mar":


Y precisamente, lo que nos cuenta Ana Caravaca, de primera mano, no se parece en nada a lo que nos mostró en aquel momento la serie...

Si antes me atraían poco este tipo de vacaciones ahora mucho menos.

Besotes y Felices Lecturas